Teckel
Hernia discal, dolor de espalda y otros problemas neurológicos frecuentes en el teckel: qué vigilar y cómo actuar.
El dóberman es la raza en la que más se describe el síndrome de wobbler. Detectar a tiempo sus señales ayuda a elegir el mejor tratamiento.
El dóberman es un perro elegante, atlético, leal y muy inteligente, que necesita actividad física y estímulo mental. Su gran tamaño y su cuello largo son parte de su porte característico, pero también se relacionan con la enfermedad neurológica más conocida de la raza: el síndrome de wobbler. Sus primeras señales suelen ser sutiles y pueden confundirse con problemas de cadera o de la edad.
En esta página te explicamos por qué el dóberman tiene más riesgo, qué enfermedades neurológicas se ven con más frecuencia y qué síntomas debes vigilar. También te contamos cómo se diagnostican y qué opciones de tratamiento existen. Recuerda que el diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen.
El síndrome de wobbler, o espondilomielopatía cervical, es una compresión de la médula espinal en el cuello. En el dóberman suele deberse a que los discos de la parte baja del cuello se abultan y, junto con ligamentos engrosados y pequeñas malformaciones de las vértebras, estrechan el canal medular. La raza encabeza las listas de las que tienen más casos descritos y suele afectar a adultos de mediana edad.
Se cree que intervienen factores genéticos y de conformación: un cuello largo, unas vértebras de canal más estrecho y un gran tamaño corporal. En el dóberman se describen además otros problemas neurológicos con componente hereditario, como la narcolepsia, la polineuropatía con debilidad de las patas y episodios de movimientos involuntarios de la cabeza. Conocerlos te ayuda a reconocer a tiempo cualquier señal de alarma.
Compresión de la médula en el cuello. Causa marcha tambaleante, sobre todo de las patas traseras, dolor de cuello y, a veces, debilidad en las cuatro patas.
Episodios de temblor o balanceo de la cabeza en los que el perro sigue consciente y responde. Suelen ser benignos.
Trastorno hereditario del sueño en el que el perro cae dormido o pierde el tono muscular de golpe, a menudo con la excitación.
Alteración de los nervios periféricos que causa debilidad y pérdida de masa muscular en las patas, descrita en la raza.
Aunque el síndrome de wobbler tiene un fuerte componente genético, puedes cuidar el cuello de tu dóberman en el día a día. Usa un arnés en lugar de collar, sobre todo si tira de la correa, y evita juegos que fuercen el cuello, como los tirones con cuerdas. Mantener un peso adecuado y una buena masa muscular también reduce la carga sobre la columna.
Coloca el comedero a una altura cómoda y, si vas a criar o adoptar, pregunta por la salud neurológica de la línea familiar. Un ejercicio regular, con paseos largos y juegos controlados, mantiene fuerte la musculatura del cuello y de la espalda. Si tu perro empieza a caminar de forma extraña, a arrastrar las uñas o a resbalar, consulta pronto: detectar el problema en sus primeras fases amplía las opciones de tratamiento.
La exploración neurológica permite sospechar un síndrome de wobbler y diferenciarlo de problemas de cadera u otras enfermedades. Para confirmarlo y ver exactamente dónde y cómo se comprime la médula, la prueba más útil es la resonancia magnética del cuello, a la que se deriva cuando está indicada. En algunos casos se completa con TAC o electrodiagnóstico.
El tratamiento puede ser médico conservador, con restricción de ejercicio, arnés y medicación pautada por el veterinario, o quirúrgico, mediante distintas técnicas de descompresión y estabilización cervical. La elección depende de la gravedad, del tipo de compresión y del estado general del perro. Te explicamos las ventajas y limitaciones de cada opción.
Muchos dóberman con síndrome de wobbler mantienen una buena calidad de vida, tanto con tratamiento conservador como tras la cirugía. La rehabilitación neurológica ayuda a recuperar fuerza y coordinación, y el ejercicio controlado mantiene su musculatura. Tras una cirugía, el reposo controlado y las pautas del veterinario son fundamentales durante las primeras semanas para una buena recuperación.
Es una enfermedad que puede evolucionar, por lo que las revisiones periódicas son importantes. Observa su forma de caminar, cómo se levanta y si arrastra las uñas, y consúltanos ante cualquier cambio. Te acompañamos en todo el proceso y puedes consultarnos por WhatsApp cuando lo necesites. Ante cualquier duda, puedes consultarnos por WhatsApp sin compromiso.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Escríbenos por WhatsApp con lo que has notado en tu dóberman y, si puedes, un vídeo corto del episodio o de cómo camina. Así entendemos mejor la situación desde el principio.
Exploramos al animal para localizar en qué parte del sistema nervioso está el problema: reflejos, postura, sensibilidad y forma de moverse.
Según lo que veamos, te explicamos qué pruebas conviene hacer (resonancia magnética de cuello, TAC o electrodiagnóstico) y derivamos a pruebas de imagen cuando es necesario.
Te presentamos las opciones de tratamiento, médicas o quirúrgicas, con sus ventajas y limitaciones, y te damos un presupuesto claro para que decidas con calma.
Te acompañamos en la recuperación y en las revisiones, y resolvemos tus dudas por WhatsApp siempre que lo necesites.
No siempre. Algunos perros mejoran o se mantienen estables con tratamiento conservador: restricción de ejercicio, arnés y medicación pautada por el veterinario. La cirugía se valora cuando hay déficits importantes, dolor que no se controla o empeoramiento. La decisión depende de cada caso y se toma tras la exploración y la resonancia magnética.
Los movimientos de cabeza idiopáticos suelen ser benignos: el perro sigue consciente y a menudo se interrumpen si le distraes. Aun así, conviene que el veterinario los valore para descartar otras causas, como crisis epilépticas. Grabar un episodio en vídeo ayuda mucho al diagnóstico. Puedes enviárnoslo por WhatsApp para orientarte.
Ambos pueden causar una marcha extraña en las patas traseras, pero en el wobbler suele haber descoordinación, arrastre de uñas y, a veces, pasos cortos delante. La exploración neurológica permite diferenciarlos, y la resonancia confirma la compresión. Si tienes dudas sobre el diagnóstico de tu dóberman, pide una valoración o una segunda opinión.
Hernia discal, dolor de espalda y otros problemas neurológicos frecuentes en el teckel: qué vigilar y cómo actuar.
Hernia discal, hemivértebras y malformaciones de columna en el bulldog francés: señales de alarma y opciones.
Encefalitis del carlino, malformaciones de columna y mielopatía: qué síntomas vigilar y cómo te ayudamos.
Dolor de espalda, cojera o parálisis por un disco intervertebral que presiona la médula. Cómo se diagnostica y trata.
Cuéntanos qué le pasa y te orientamos sin compromiso: diagnóstico, opciones de tratamiento, presupuesto o segunda opinión.
Traducción automática de Google. Requiere aceptar las cookies de «Preferencias».
Tamaño actual: 100%