Hemilaminectomía
Cirugía para liberar la médula espinal comprimida por una hernia discal toracolumbar. Te explicamos cuándo se plantea.
Cuando el cráneo se queda pequeño para el cerebro, el líquido que lo rodea deja de circular bien. Esta cirugía busca devolver espacio en la unión entre cráneo y cuello.
El foramen magno es el orificio de la parte trasera del cráneo por el que el encéfalo se continúa con la médula espinal. En la malformación de Chiari, frecuente en algunas razas pequeñas de cráneo corto, la parte posterior del cráneo es demasiado pequeña y el cerebelo queda apretado en esa salida. Esto altera la circulación del líquido cefalorraquídeo, el líquido que baña el cerebro y la médula, y puede formar cavidades llenas de líquido en la médula, lo que se conoce como siringomielia.
Estas alteraciones pueden causar dolor, rascado del cuello o de los hombros y otros signos neurológicos. La descompresión del foramen magno es una cirugía que se plantea cuando el dolor no se controla con el tratamiento médico. En nuestro equipo te explicamos con calma si puede tener sentido para tu animal. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen.
El cirujano accede por la parte trasera de la cabeza, en la unión con el cuello, y retira una pequeña parte del hueso del cráneo alrededor del foramen magno y, a menudo, del arco de la primera vértebra. Así se amplía la salida y el cerebelo deja de estar tan comprimido. En muchos casos también se abre la membrana que envuelve el cerebro para mejorar el paso del líquido. A veces se coloca un material de refuerzo para evitar que se forme tejido cicatricial que vuelva a cerrar la zona.
Se valora cuando el animal tiene dolor o signos neurológicos claramente relacionados con la malformación de Chiari o la siringomielia y estos no se controlan bien con el tratamiento médico, que suele ser la primera opción. También puede considerarse en casos que progresan con rapidez. El objetivo principal es aliviar el dolor y frenar el avance, no siempre hacer desaparecer las cavidades de la médula.
La resonancia magnética es imprescindible: permite ver el cerebelo, la unión entre cráneo y cuello y si existen cavidades en la médula, así como su tamaño. Es importante saber que el tamaño de las cavidades no siempre se corresponde con la intensidad del dolor, por lo que la decisión combina la imagen con lo que el animal muestra en su día a día. Se completa con una exploración neurológica y una valoración preanestésica.
Tras la cirugía, se controla el dolor de forma estrecha y se recomienda reposo, paseos cortos con arnés y evitar presión en la zona del cuello. Muchos animales siguen necesitando algún tratamiento médico después, aunque a menudo con mejor control de los síntomas. La rehabilitación suave puede ayudar si había debilidad o torpeza. El veterinario programará revisiones para valorar la evolución a lo largo del tiempo.
Los riesgos, que se te explicarán con tranquilidad, incluyen complicaciones anestésicas, infección, acumulación de líquido bajo la piel y la posibilidad de que el tejido cicatricial vuelva a comprimir la zona con el tiempo, haciendo que los síntomas reaparezcan. Por eso el seguimiento a largo plazo y avisar ante cualquier cambio son tan importantes.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
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No siempre. El objetivo principal de la descompresión es aliviar el dolor y frenar la progresión al mejorar la circulación del líquido. En algunos animales las cavidades de la médula se reducen, pero en otros se mantienen aunque los síntomas mejoren. Por eso la decisión se basa en cómo se encuentra el animal y no solo en lo que se ve en la resonancia.
Con frecuencia sí, aunque muchas veces el control de los síntomas mejora tras la cirugía. Los fármacos que puede necesitar, como analgésicos o los que reducen la producción de líquido cefalorraquídeo, los pauta siempre el veterinario según la evolución. Las revisiones permiten ajustar el tratamiento para que tu animal esté lo más cómodo posible.
Porque en esta raza es frecuente que la parte trasera del cráneo sea pequeña en proporción al cerebro, lo que favorece la malformación de Chiari. Se trata de una condición con base hereditaria. No todos los cavalier con la malformación tienen síntomas, pero conviene estar atento a las señales y consultarnos si notas algo que te preocupe.
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