Hernia discal
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Ver a tu mascota convulsionar asusta mucho, pero la epilepsia puede controlarse en gran parte de los casos con un buen diagnóstico y seguimiento.
La epilepsia es un trastorno en el que el cerebro produce de forma repetida descargas eléctricas descontroladas, que se manifiestan como crisis o convulsiones. Pueden ser generalizadas, con caída, rigidez y movimientos de pedaleo, o focales, con temblores de una zona de la cara, movimientos raros o conductas extrañas. Es uno de los problemas neurológicos más consultados en perros y también aparece en gatos.
Una crisis aislada no siempre significa epilepsia: hay causas metabólicas, tóxicas o cerebrales que también provocan convulsiones. Por eso es fundamental un estudio ordenado. Nuestro equipo te ayuda a entender qué está pasando, a decidir qué pruebas tienen sentido y a ajustar el tratamiento con el objetivo de que tu mascota tenga una buena calidad de vida. Puedes solicitar más información o una segunda opinión por WhatsApp.
Se habla de epilepsia idiopática cuando no se encuentra una lesión en el cerebro y se sospecha un origen genético. Suele debutar en perros jóvenes o adultos jóvenes. En la epilepsia estructural, en cambio, las crisis se deben a una lesión concreta, como una inflamación, un tumor, una malformación o una secuela de un traumatismo; es más probable cuando las crisis empiezan en animales muy jóvenes o mayores. Además, hay crisis reactivas, provocadas por problemas fuera del cerebro, como bajadas de azúcar, enfermedades del hígado o intoxicaciones.
El diagnóstico empieza por una buena historia clínica y, a ser posible, un vídeo de la crisis, que ayuda muchísimo. Después se realiza una exploración general y neurológica, junto con análisis de sangre y orina para descartar causas metabólicas o tóxicas. Si la exploración entre crisis no es normal, si las crisis empezaron a una edad poco típica o si son difíciles de controlar, suele estar indicada una resonancia magnética y, a veces, un análisis del líquido cefalorraquídeo. Derivamos a estas pruebas cuando aportan información útil para decidir el tratamiento.
El objetivo del tratamiento es reducir la frecuencia, la duración y la intensidad de las crisis con los mínimos efectos secundarios. Se basa en fármacos antiepilépticos que pauta y ajusta el veterinario, y que en la mayoría de los casos se mantienen de por vida. Nunca deben retirarse de golpe, porque podrían desencadenar crisis graves.
Si existe una causa estructural, se trata también esa causa. El seguimiento incluye un diario de crisis y controles analíticos periódicos para vigilar el efecto de la medicación. En algunos casos, ciertos cambios en la dieta pueden apoyar el tratamiento, siempre bajo indicación veterinaria y nunca como sustituto de la medicación pautada.
Muchos animales con epilepsia idiopática llevan una vida larga y feliz con un control adecuado, aunque puedan tener alguna crisis ocasional. El pronóstico es más variable en los casos de difícil control o cuando hay una causa estructural, y depende mucho de esa causa. La constancia en la medicación y el seguimiento marcan la diferencia.
Una crisis que dura más de unos minutos, o varias crisis seguidas sin que el animal se recupere entre ellas, es una urgencia: acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp. Mientras llegas, mantenlo tranquilo, en un espacio seguro y sin forzar sus movimientos; después nuestro equipo te ayudará con la valoración neurológica y los siguientes pasos.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Por WhatsApp puedes mandarnos un vídeo de la crisis y contarnos cuándo empezaron y con qué frecuencia aparecen.
Revisamos la historia clínica y exploramos al animal entre crisis para orientar el tipo de epilepsia.
Análisis y, si está indicado, derivación a resonancia o análisis de líquido cefalorraquídeo.
Diseñamos un plan adaptado a tu mascota y te explicamos cómo actuar ante una crisis en casa.
Revisamos el diario de crisis y los controles para ajustar el tratamiento cuando haga falta.
En la epilepsia idiopática el objetivo es el control, no la curación: muchos animales reducen mucho sus crisis con tratamiento, aunque suelen necesitarlo de por vida. Cuando las crisis se deben a una causa concreta que puede tratarse, a veces mejoran o desaparecen al resolverla. El veterinario te explicará qué esperar en el caso de tu mascota tras el estudio.
Durante una crisis generalizada el animal suele estar inconsciente y no es consciente de lo que ocurre. Después puede estar cansado, desorientado o inquieto durante un tiempo. Lo importante es mantener la calma, protegerle de golpes, controlar la duración y seguir las indicaciones que te haya dado el veterinario para estas situaciones.
No siempre. En un perro joven con exploración neurológica normal entre crisis y análisis sin alteraciones puede iniciarse el tratamiento sin resonancia. Se recomienda cuando hay signos neurológicos entre crisis, la edad de inicio no es la típica, las crisis son difíciles de controlar o se trata de un gato. Lo valoramos contigo de forma individual.
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