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Epilepsia en perros y gatos: causas, diagnóstico y tratamiento

Ver a tu mascota convulsionar asusta mucho, pero la epilepsia puede controlarse en gran parte de los casos con un buen diagnóstico y seguimiento.

Imagen ilustrativa: Epilepsia

En pocas palabras

La epilepsia es un trastorno en el que el cerebro produce de forma repetida descargas eléctricas descontroladas, que se manifiestan como crisis o convulsiones. Pueden ser generalizadas, con caída, rigidez y movimientos de pedaleo, o focales, con temblores de una zona de la cara, movimientos raros o conductas extrañas. Es uno de los problemas neurológicos más consultados en perros y también aparece en gatos.

Una crisis aislada no siempre significa epilepsia: hay causas metabólicas, tóxicas o cerebrales que también provocan convulsiones. Por eso es fundamental un estudio ordenado. Nuestro equipo te ayuda a entender qué está pasando, a decidir qué pruebas tienen sentido y a ajustar el tratamiento con el objetivo de que tu mascota tenga una buena calidad de vida. Puedes solicitar más información o una segunda opinión por WhatsApp.

Tipos de epilepsia y animales predispuestos

Se habla de epilepsia idiopática cuando no se encuentra una lesión en el cerebro y se sospecha un origen genético. Suele debutar en perros jóvenes o adultos jóvenes. En la epilepsia estructural, en cambio, las crisis se deben a una lesión concreta, como una inflamación, un tumor, una malformación o una secuela de un traumatismo; es más probable cuando las crisis empiezan en animales muy jóvenes o mayores. Además, hay crisis reactivas, provocadas por problemas fuera del cerebro, como bajadas de azúcar, enfermedades del hígado o intoxicaciones.

  • Razas con más casos descritos de epilepsia idiopática: border collie, pastor australiano, labrador, golden retriever, beagle o pastor alemán
  • Perros jóvenes o adultos jóvenes, en la forma idiopática
  • Animales mayores o con otros signos neurológicos, en los que hay que descartar una causa estructural
  • Gatos, en los que con frecuencia se encuentra una causa subyacente

Cómo se diagnostica

El diagnóstico empieza por una buena historia clínica y, a ser posible, un vídeo de la crisis, que ayuda muchísimo. Después se realiza una exploración general y neurológica, junto con análisis de sangre y orina para descartar causas metabólicas o tóxicas. Si la exploración entre crisis no es normal, si las crisis empezaron a una edad poco típica o si son difíciles de controlar, suele estar indicada una resonancia magnética y, a veces, un análisis del líquido cefalorraquídeo. Derivamos a estas pruebas cuando aportan información útil para decidir el tratamiento.

Tratamiento y seguimiento

El objetivo del tratamiento es reducir la frecuencia, la duración y la intensidad de las crisis con los mínimos efectos secundarios. Se basa en fármacos antiepilépticos que pauta y ajusta el veterinario, y que en la mayoría de los casos se mantienen de por vida. Nunca deben retirarse de golpe, porque podrían desencadenar crisis graves.

Si existe una causa estructural, se trata también esa causa. El seguimiento incluye un diario de crisis y controles analíticos periódicos para vigilar el efecto de la medicación. En algunos casos, ciertos cambios en la dieta pueden apoyar el tratamiento, siempre bajo indicación veterinaria y nunca como sustituto de la medicación pautada.

  • Antiepilépticos pautados y ajustados por el veterinario
  • Diario de crisis con fecha, duración y posibles desencadenantes
  • Analíticas de control periódicas
  • Plan de actuación en casa para crisis prolongadas, acordado con el veterinario

Pronóstico y cuándo es una urgencia

Muchos animales con epilepsia idiopática llevan una vida larga y feliz con un control adecuado, aunque puedan tener alguna crisis ocasional. El pronóstico es más variable en los casos de difícil control o cuando hay una causa estructural, y depende mucho de esa causa. La constancia en la medicación y el seguimiento marcan la diferencia.

Una crisis que dura más de unos minutos, o varias crisis seguidas sin que el animal se recupere entre ellas, es una urgencia: acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp. Mientras llegas, mantenlo tranquilo, en un espacio seguro y sin forzar sus movimientos; después nuestro equipo te ayudará con la valoración neurológica y los siguientes pasos.

Señales de una crisis epiléptica

  • Caída de lado con rigidez de las patas y movimientos de pedaleo
  • Salivación abundante, masticación o castañeteo de dientes
  • Pérdida de consciencia o mirada perdida sin respuesta
  • Pérdida de orina o heces durante el episodio
  • Temblores o tics en una zona concreta de la cara o del cuerpo
  • Inquietud, búsqueda del tutor o esconderse antes de la crisis
  • Desorientación, ceguera pasajera o mucha hambre tras la crisis

Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.

Paso a paso

Cómo te ayudamos

  1. Envíanos el vídeo

    Por WhatsApp puedes mandarnos un vídeo de la crisis y contarnos cuándo empezaron y con qué frecuencia aparecen.

  2. Consulta neurológica

    Revisamos la historia clínica y exploramos al animal entre crisis para orientar el tipo de epilepsia.

  3. Pruebas dirigidas

    Análisis y, si está indicado, derivación a resonancia o análisis de líquido cefalorraquídeo.

  4. Plan de tratamiento

    Diseñamos un plan adaptado a tu mascota y te explicamos cómo actuar ante una crisis en casa.

  5. Ajuste y seguimiento

    Revisamos el diario de crisis y los controles para ajustar el tratamiento cuando haga falta.

Consejos

Consejos para el día a día

  • Durante una crisis, aparta objetos con los que pueda golpearse y no metas la mano en su boca: no se traga la lengua.
  • Graba la crisis con el móvil si puedes y anota la hora de inicio y fin.
  • Si la crisis dura más de unos minutos o se repiten sin recuperación, acude de inmediato a urgencias y avísanos por WhatsApp.
  • Nunca suspendas ni cambies la medicación por tu cuenta, aunque lleve tiempo sin crisis.
  • Lleva un diario de crisis: es la herramienta más útil para ajustar el tratamiento.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿La epilepsia tiene cura?

En la epilepsia idiopática el objetivo es el control, no la curación: muchos animales reducen mucho sus crisis con tratamiento, aunque suelen necesitarlo de por vida. Cuando las crisis se deben a una causa concreta que puede tratarse, a veces mejoran o desaparecen al resolverla. El veterinario te explicará qué esperar en el caso de tu mascota tras el estudio.

¿Le duele a mi perro tener una crisis?

Durante una crisis generalizada el animal suele estar inconsciente y no es consciente de lo que ocurre. Después puede estar cansado, desorientado o inquieto durante un tiempo. Lo importante es mantener la calma, protegerle de golpes, controlar la duración y seguir las indicaciones que te haya dado el veterinario para estas situaciones.

¿Hace falta siempre una resonancia?

No siempre. En un perro joven con exploración neurológica normal entre crisis y análisis sin alteraciones puede iniciarse el tratamiento sin resonancia. Se recomienda cuando hay signos neurológicos entre crisis, la edad de inicio no es la típica, las crisis son difíciles de controlar o se trata de un gato. Lo valoramos contigo de forma individual.

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