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Hemilaminectomía en perros y gatos: cirugía de hernia discal

La hemilaminectomía es una de las cirugías de columna más habituales en perros. Te contamos, paso a paso y sin tecnicismos, en qué consiste y qué puedes esperar.

Imagen ilustrativa: Hemilaminectomía

En pocas palabras

Cuando un disco intervertebral se desplaza y presiona la médula espinal, tu perro puede sentir dolor intenso, caminar con torpeza o incluso dejar de mover las patas traseras. La hemilaminectomía es la técnica quirúrgica que se utiliza con más frecuencia para retirar ese material y devolverle espacio a la médula en la zona de la espalda, es decir, entre el tórax y la zona lumbar. Es una cirugía muy estudiada en veterinaria y forma parte del tratamiento habitual de la hernia discal.

Entendemos que escuchar la palabra cirugía de columna asusta. Por eso queremos que tengas información clara antes de decidir. En nuestro equipo te asesoramos sobre si tu animal puede ser candidato, qué pruebas hacen falta y cómo será la recuperación. Recuerda que el diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen. Puedes consultarnos por WhatsApp para solicitar más información o una segunda opinión.

En qué consiste la hemilaminectomía

La columna está formada por vértebras, y por dentro de ellas pasa la médula espinal, como un cable protegido por un tubo de hueso. En la hemilaminectomía, el cirujano abre una pequeña ventana en un lateral de la vértebra afectada, justo donde está la compresión. A través de esa ventana retira con cuidado el material del disco que se ha salido y que aprieta la médula. Al liberar la presión, se crean las condiciones para que los nervios puedan recuperar su función con el tiempo.

La ventana se hace solo en un lado y se limita a lo necesario, lo que ayuda a mantener la estabilidad de la columna. En algunos casos, durante la misma intervención, el cirujano puede valorar actuar sobre discos vecinos con riesgo de salirse, algo que se decide de forma individual.

Cuándo se indica y en qué animales

Se plantea sobre todo en hernias discales de la zona toracolumbar que causan dolor que no mejora con tratamiento médico, debilidad progresiva, falta de coordinación o parálisis de las patas traseras. Es especialmente frecuente en razas condrodistróficas, es decir, de patas cortas y columna larga, cuyos discos envejecen antes. También puede indicarse en gatos y en otras especies cuando las pruebas confirman una compresión similar.

  • Teckel, bulldog francés, beagle, carlino o caniche, entre las razas con más casos descritos
  • Perros con episodios de dolor de espalda que se repiten pese al reposo
  • Animales que han perdido fuerza o coordinación en las patas traseras
  • Casos con parálisis en los que la rapidez de actuación es importante

Preparación y pruebas previas

Antes de operar es imprescindible saber exactamente qué disco está afectado y en qué lado se encuentra el material. Para ello se recurre a la resonancia magnética, que muestra muy bien la médula y los discos, o al TAC, útil sobre todo cuando el material está calcificado. Además, se realiza una exploración neurológica completa y analíticas para valorar que tu animal pueda afrontar la anestesia con seguridad. Con toda esa información, el equipo quirúrgico planifica la intervención.

  • Exploración neurológica para localizar la lesión
  • Resonancia magnética o TAC de la columna
  • Análisis de sangre y valoración preanestésica
  • Ayuno previo según indique el veterinario

Recuperación, rehabilitación y posibles riesgos

Tras la cirugía, tu perro necesitará un periodo de reposo controlado, con paseos cortos y sin saltos ni escaleras. Si ha perdido movilidad, la rehabilitación neurológica, con ejercicios guiados y fisioterapia, ayuda mucho a recuperar fuerza y coordinación. Algunos animales necesitan ayuda temporal para orinar. La evolución depende sobre todo del estado neurológico antes de operar y de cada caso, y el equipo veterinario te irá marcando los tiempos.

Como toda cirugía con anestesia, tiene riesgos que el veterinario valorará contigo con calma: complicaciones anestésicas, infección o inflamación de la herida, un empeoramiento neurológico pasajero en los primeros días o la posibilidad de que otro disco dé problemas en el futuro. Conocerlos ayuda a vigilar y actuar a tiempo.

Señales que pueden indicar que tu animal necesita valoración

  • Dolor de espalda: se encorva, tiembla o se queja al cogerlo
  • Le cuesta subir al sofá, al coche o las escaleras
  • Camina tambaleándose o arrastra las patas traseras
  • Cruza las patas o apoya el dorso de los dedos al andar
  • Pierde fuerza en los cuartos traseros de forma progresiva
  • Tiene dificultad para orinar o se le escapa la orina
  • No mueve las patas traseras de forma brusca (acude a urgencias)

Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.

Paso a paso

Cómo te ayudamos

  1. Cuéntanos el caso

    Escríbenos por WhatsApp con los síntomas, cuándo empezaron y, si los tienes, informes o imágenes previas.

  2. Valoración neurológica

    Revisamos la información y orientamos sobre la exploración necesaria para localizar la lesión.

  3. Pruebas de imagen

    Si procede, te explicamos cómo derivar a resonancia o TAC para confirmar qué disco está afectado.

  4. Plan y presupuesto

    Te explicamos las opciones, médica o quirúrgica, y te preparamos un presupuesto claro y detallado.

  5. Seguimiento

    Te acompañamos en el postoperatorio y en la rehabilitación, resolviendo tus dudas en cada etapa.

Consejos

Consejos para el día a día

  • Si sospechas una hernia, limita el movimiento de tu perro y evita saltos hasta que lo vea el veterinario.
  • Coge a tu perro sujetando a la vez el pecho y la parte trasera, manteniendo la espalda recta.
  • No le des medicación humana: los fármacos los pauta siempre el veterinario.
  • Usa rampas y alfombras antideslizantes en casa durante la recuperación.
  • Apunta los cambios que observes cada día; ayudan mucho en las revisiones.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Mi perro volverá a caminar después de la hemilaminectomía?

Depende sobre todo de cómo esté neurológicamente antes de la cirugía y del tiempo transcurrido desde que aparecieron los síntomas. Cuando el animal conserva sensibilidad en las patas, el pronóstico suele ser favorable. El veterinario te dará una orientación realista tras explorarlo y revisar las pruebas de imagen, y la rehabilitación tiene un papel muy importante en el resultado final.

¿Siempre hay que operar una hernia discal?

No. En casos leves, con dolor pero sin pérdida de fuerza importante, a menudo se plantea primero un tratamiento médico conservador con reposo estricto y fármacos que pauta el veterinario. La cirugía se valora cuando hay déficits neurológicos, dolor que no cede o recaídas. Cada caso es distinto, por eso conviene una valoración individual y, si tienes dudas, una segunda opinión.

¿Se puede hacer en gatos?

Sí. Aunque las hernias discales son menos frecuentes en gatos que en perros, también pueden aparecer y, cuando comprimen la médula, la hemilaminectomía puede ser una opción. La preparación es similar: exploración neurológica, pruebas de imagen y valoración anestésica. Si tu gato muestra debilidad en las patas traseras, consúltanos por WhatsApp para orientarte.

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