Hernia discal
Dolor de espalda, cojera o parálisis por un disco intervertebral que presiona la médula. Cómo se diagnostica y trata.
Es una enfermedad que se ve sobre todo en el cavalier king charles y en otras razas pequeñas. Con un buen manejo, muchos perros mantienen una buena calidad de vida.
La malformación tipo Chiari aparece cuando la parte trasera del cráneo es demasiado pequeña para el cerebro que contiene. El cerebelo queda apretado y puede asomar por el agujero de la base del cráneo, lo que altera la circulación normal del líquido cefalorraquídeo. Como consecuencia, pueden formarse cavidades llenas de líquido dentro de la médula espinal, llamadas siringes; esto es la siringomielia.
Muchos perros tienen la malformación sin síntomas, pero otros sufren dolor, sensaciones extrañas en el cuello o la cabeza y, a veces, debilidad. Es una enfermedad crónica que requiere seguimiento. Nuestro equipo te ayuda a interpretar las pruebas, valorar el tratamiento médico o la cirugía y resolver tus dudas. Con un buen seguimiento, muchos perros llevan una vida tranquila. Puedes pedir más información o una segunda opinión por WhatsApp.
Tiene un fuerte componente hereditario y está muy ligada a la forma del cráneo de algunas razas pequeñas y braquicéfalas, seleccionadas con cabezas redondeadas y hocicos cortos. La siringomielia se desarrolla cuando la obstrucción del paso del líquido genera cambios de presión que lo empujan hacia el interior de la médula. Los síntomas pueden aparecer en cachorros, pero con frecuencia se manifiestan en perros jóvenes o adultos y pueden ir progresando con el tiempo.
La exploración neurológica valora el dolor, las respuestas al tocar el cuello y la cabeza, la marcha y los reflejos, y ayuda a descartar otros problemas como hernias cervicales u otitis, que pueden causar signos parecidos. También se observa cómo reacciona el perro al tocarle determinadas zonas y en qué situaciones aparecen las molestias.
El diagnóstico se confirma con una resonancia magnética de cabeza y cuello, que muestra la forma del cráneo, la posición del cerebelo y la presencia y tamaño de las siringes. Derivamos a esta prueba cuando está indicada. Es importante relacionar lo que se ve en la imagen con los síntomas del perro, porque no siempre coinciden.
El tratamiento médico es la base en muchos perros. Combina fármacos para el dolor neuropático, que es un dolor causado por el propio sistema nervioso, con otros que reducen la producción de líquido cefalorraquídeo y, en ocasiones, corticoides para la inflamación. Todos los pauta y ajusta el veterinario según la respuesta.
En perros con dolor que no se controla con medicación o con signos que progresan, puede valorarse la cirugía de descompresión del foramen magno, que amplía la zona de la base del cráneo para mejorar el paso del líquido. Suele seguir necesitando algo de medicación después, aunque a menudo en menor medida.
Es una enfermedad crónica, por lo que el objetivo es controlar el dolor y mantener la calidad de vida. Muchos perros responden bien al tratamiento médico durante largos periodos; en otros, los signos avanzan y se requiere ajustar la medicación o valorar la cirugía. El pronóstico depende mucho de cada perro y del seguimiento. Si tu perro grita de dolor de forma repentina, no puede mover las patas, convulsiona o empeora de golpe, acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Envíanos por WhatsApp vídeos de los episodios de rascado o dolor, que son muy útiles.
Valoramos el dolor y la función neurológica, y descartamos otras causas parecidas.
Derivamos a resonancia de cabeza y cuello para confirmar el diagnóstico y medir las siringes.
Proponemos un tratamiento médico o quirúrgico adaptado y te damos presupuesto.
Ajustamos la medicación según la evolución y valoramos cambios en el plan si hacen falta.
Es uno de los signos más característicos de la siringomielia: el perro mueve la pata como si se rascara, pero sin llegar a tocar la piel. Se debe a sensaciones anómalas como picor, hormigueo o dolor causadas por la afectación de la médula. No es exclusivo de esta enfermedad, por eso conviene una valoración neurológica.
La cirugía de descompresión busca mejorar el paso del líquido y aliviar el dolor, y en muchos perros consigue una mejoría clara. Sin embargo, las cavidades no siempre desaparecen y algunos perros siguen necesitando medicación o pueden empeorar con el tiempo. Se plantea en casos seleccionados tras valorar riesgos y beneficios contigo.
No necesariamente. Muchos perros tienen la malformación, e incluso pequeñas siringes, y nunca muestran síntomas. Lo importante es relacionar la imagen con lo que le ocurre al perro. Por eso el tratamiento se decide según los signos clínicos y no solo por la imagen.
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