Hernia discal
Dolor de espalda, cojera o parálisis por un disco intervertebral que presiona la médula. Cómo se diagnostica y trata.
El síndrome de Wobbler hace que perros grandes caminen de forma tambaleante. Conocer bien el tipo de compresión es clave para elegir el tratamiento.
El síndrome de Wobbler, cuyo nombre técnico es espondilomielopatía cervical, agrupa varios problemas de las vértebras del cuello que acaban comprimiendo la médula espinal. El nombre viene del inglés y hace referencia a la marcha tambaleante, como de borracho, que muestran estos perros, sobre todo en las patas traseras. Por eso conviene consultar ante los primeros cambios en su forma de andar. Suele avanzar de forma lenta, aunque puede empeorar de golpe.
Afecta principalmente a perros de razas grandes y gigantes, y su manejo requiere una valoración cuidadosa de cada caso. Nuestro equipo te ayuda a entender las pruebas, a valorar las opciones médicas y quirúrgicas y a planificar la recuperación. Cada perro es distinto y el plan debe ajustarse a su caso. Si ya tienes un diagnóstico, puedes pedirnos una segunda opinión o un presupuesto por WhatsApp.
Hay dos formas principales. En perros de edad media o mayores de razas grandes, la compresión suele deberse a discos intervertebrales que se abomban y a ligamentos engrosados, y se denomina forma asociada a disco. En perros jóvenes de razas gigantes predomina la forma ósea, en la que las vértebras o sus articulaciones crecen de manera anómala y estrechan el canal. Se considera que influyen factores genéticos, el crecimiento rápido y la forma del cuello en estas razas.
La exploración neurológica muestra el patrón de la marcha, los reflejos y el grado de debilidad, y localiza la lesión en el cuello. Es importante diferenciarlo de problemas ortopédicos o de otras enfermedades de la médula. La resonancia magnética es la prueba de elección, porque muestra en qué puntos se comprime la médula, cuántos hay y si la compresión cambia con el movimiento. El TAC ayuda a valorar las estructuras óseas. Derivamos a estas pruebas cuando están indicadas, ya que son imprescindibles para planificar un tratamiento quirúrgico.
El tratamiento médico combina restricción de la actividad, uso de arnés y fármacos pautados por el veterinario, como antiinflamatorios o corticoides, para reducir la inflamación de la médula. Puede ser útil en casos leves o cuando la cirugía no es viable, aunque los signos pueden progresar con el tiempo. La cirugía del síndrome de Wobbler busca descomprimir la médula y, a veces, estabilizar las vértebras. Existen varias técnicas, como el ventral slot o la distracción y fijación vertebral, y la elección depende del tipo y número de compresiones.
El pronóstico depende de la gravedad de los signos, del número de zonas comprimidas y del tiempo de evolución. Los perros que todavía caminan suelen tener una perspectiva mejor que los que han perdido la capacidad de andar. Tras la cirugía, la recuperación puede ser lenta y algunos animales desarrollan problemas en vértebras vecinas con el tiempo, por lo que el seguimiento es importante.
Si tu perro deja de caminar de forma brusca o pierde fuerza en las cuatro patas, acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp. Mientras llegas, mantenlo tranquilo, en un espacio seguro y sin forzar sus movimientos; después nuestro equipo te ayudará con la valoración neurológica y los siguientes pasos.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Envíanos por WhatsApp un vídeo de tu perro caminando y cualquier informe previo.
Valoramos la marcha, los reflejos y el dolor para localizar la compresión.
Derivamos a resonancia, y a TAC si hace falta, para conocer el tipo de compresión.
Te explicamos las opciones médicas y quirúrgicas y te damos un presupuesto claro.
Acompañamos la recuperación con fisioterapia y revisiones periódicas.
Depende de la gravedad de los signos, del tipo de compresión y de cómo responda al tratamiento médico. Algunos perros se mantienen estables con medicación y cuidados; en otros, la cirugía ofrece mejores opciones. La resonancia es fundamental para decidir. Podemos revisar contigo el caso y darte una segunda opinión si ya tienes pruebas.
Varía mucho de un perro a otro. La recuperación tras la cirugía suele ser gradual e incluye un periodo de reposo y después rehabilitación progresiva. Algunos perros mejoran pronto y otros necesitan más tiempo. El veterinario te dará un plan adaptado y revisaremos juntos los avances.
En algunos perros, con el tiempo, pueden aparecer compresiones en vértebras cercanas a las tratadas, lo que se conoce como lesión de segmento adyacente. Por eso es importante mantener las revisiones, controlar el peso y seguir las pautas de actividad. Ante cualquier cambio en la marcha, conviene consultar pronto.
Dolor de espalda, cojera o parálisis por un disco intervertebral que presiona la médula. Cómo se diagnostica y trata.
Crisis convulsivas repetidas por una actividad eléctrica anómala del cerebro. Qué hacer, cómo se diagnostica y se controla.
Cabeza ladeada, pérdida de equilibrio y ojos que se mueven solos. Causas periféricas y centrales, y cómo se tratan.
Cirugía para liberar la médula espinal comprimida por una hernia discal toracolumbar. Te explicamos cuándo se plantea.
Cuéntanos qué le pasa y te orientamos sin compromiso: diagnóstico, opciones de tratamiento, presupuesto o segunda opinión.
Traducción automática de Google. Requiere aceptar las cookies de «Preferencias».
Tamaño actual: 100%