Perros
Hernias discales, epilepsia, vestibular y más: cómo reconocer los signos neurológicos en tu perro y qué hacer.
Las aves ocultan sus síntomas hasta que están muy enfermas, así que cualquier cambio en su forma de posarse o moverse merece atención.
Un ave que no se sostiene en la percha, se cae del palo, tiene temblores, inclina la cabeza o sufre convulsiones puede tener un problema neurológico. En loros, periquitos, ninfas, canarios o palomas, las causas más habituales son las intoxicaciones por metales pesados, los golpes contra ventanas o espejos, las alteraciones del calcio y algunas infecciones. Como instinto de supervivencia, las aves disimulan su malestar, por lo que cuando los signos son evidentes conviene actuar con rapidez.
Nuestro equipo te ofrece información, asesoramiento, presupuestos y segunda opinión. En aves, el manejo y las pruebas se adaptan a su sensibilidad al estrés y a su anatomía, muy distinta de la de los mamíferos. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen o análisis. Si observas cualquier cambio en el comportamiento de tu ave, consúltanos por WhatsApp.
Plomo y zinc de juguetes, jaulas galvanizadas, soldaduras, pinturas antiguas o bisutería. Provoca debilidad, temblores, descoordinación, convulsiones y síntomas digestivos.
Choques contra ventanas, espejos o techos durante el vuelo libre y caídas pueden causar lesiones en la cabeza o la columna con desorientación o parálisis.
Falta de calcio en sangre, descrita sobre todo en yacos (loros grises africanos) y hembras ponedoras. Causa temblores, caídas de la percha y convulsiones.
Virus asociado a la enfermedad de dilatación proventricular. Además de problemas digestivos, puede causar descoordinación, temblores y convulsiones.
Un huevo retenido o problemas reproductivos pueden comprimir los nervios de las patas y causar debilidad o cojera en hembras.
Infección que provoca torsión del cuello, giros, temblores y dificultad para comer, además de heces líquidas. Existe vacuna para palomas.
En aves de compañía, las intoxicaciones por plomo y zinc son una causa clásica de signos neurológicos, porque son curiosas y mordisquean todo lo que encuentran. Los traumatismos por choques durante el vuelo también son habituales en casa. En yacos y en hembras con puesta frecuente hay que pensar en la falta de calcio, y en algunos psitácidos (familia de los loros) en infecciones como el bornavirus.
La debilidad de una o ambas patas en hembras puede deberse a problemas de puesta, como un huevo retenido, que presionan los nervios de las patas. En aves mayores también se describen accidentes vasculares y tumores, y en palomas es conocida la infección por paramixovirus, que provoca torsión del cuello y giros. Como muchas de estas causas tienen síntomas parecidos, el estudio veterinario es imprescindible para diferenciarlas.
Las aves se estresan mucho con la sujeción, por lo que la exploración se hace por fases: primero se observa al ave en su jaula o en el transportín, cómo se posa, cómo mueve la cabeza y cómo respira, y después se manipula de forma breve. Se valoran los reflejos, la fuerza de agarre de las patas, los ojos y la postura de las alas. La radiografía es muy útil para detectar partículas metálicas en el aparato digestivo.
Para muchas pruebas y procedimientos se utiliza anestesia con gases, que permite un control rápido y una recuperación más ágil. Su sistema respiratorio, con sacos aéreos, es muy distinto del de los mamíferos, por lo que la monitorización de la respiración es estricta. También se controla la temperatura, ya que las aves la pierden con rapidez, y se procura que el despertar sea tranquilo y en penumbra.
Si tu ave no se sostiene, baja las perchas o quítalas y coloca una toalla en el fondo de la jaula o del transportín, con agua y comida a su alcance. Transpórtala en un transportín pequeño, cubierto parcialmente con un paño para reducir el estrés, y protegida del frío y de las corrientes. Si sospechas que ha mordido algo metálico, guarda el objeto para enseñárselo al veterinario.
Ante convulsiones, un golpe fuerte en la cabeza, sangrado o si no puede mantenerse en pie, acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp. Mantén al ave en un ambiente templado, tranquilo y con poca luz, sin manipularla más de lo necesario. No intentes darle comida ni agua a la fuerza, y no le administres ningún producto ni medicamento por tu cuenta.
Revisa la jaula, los juguetes y la casa en busca de materiales con plomo o zinc: soldaduras, jaulas galvanizadas antiguas, pesos de cortinas, bisutería, monedas o pinturas viejas. Durante el vuelo libre, cubre espejos y ventanas o colócales adhesivos visibles y supervisa siempre al ave. Una dieta equilibrada y adaptada a la especie, junto con la exposición adecuada a luz natural o específica, ayuda a mantener niveles correctos de calcio.
Las revisiones periódicas con un veterinario con experiencia en aves permiten detectar a tiempo problemas que suelen pasar desapercibidos, porque las aves disimulan sus síntomas. Pesar a tu ave con regularidad en una báscula de cocina es una forma sencilla de notar cambios. En hembras con puestas frecuentes, comenta con el veterinario cómo reducir la actividad reproductiva y asegurar un aporte de calcio adecuado.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Escríbenos por WhatsApp con lo que has observado y un vídeo. Te orientamos sobre la urgencia.
El veterinario observa al ave en su transportín y realiza una exploración breve para minimizar el estrés.
Según el caso, se hacen radiografías, análisis de sangre u otras pruebas para identificar la causa.
Te explicamos el tratamiento, los cuidados en casa y el presupuesto con claridad.
Controlamos su recuperación y te ayudamos a adaptar la jaula mientras lo necesite.
Los signos pueden incluir debilidad, temblores, descoordinación, convulsiones, vómitos o heces anormales. Solo el veterinario puede confirmarlo con la exploración, radiografías y análisis de sangre. Si sospechas que ha mordido algo metálico, acude cuanto antes y lleva el objeto si lo tienes. Consúltanos por WhatsApp y te orientamos sobre los siguientes pasos.
Colócalo en un transportín o caja con una toalla, en un lugar tranquilo, templado y con poca luz, y vigílalo. Si está desorientado, no se sostiene, sangra o tiene convulsiones, acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos. Aunque parezca recuperarse, conviene que lo revise un veterinario con experiencia en aves.
Las aves pueden anestesiarse cuando es necesario para pruebas o tratamientos, con protocolos específicos para su especie. El riesgo se reduce con una valoración previa, el control de la temperatura y una monitorización estrecha. El veterinario te explicará los riesgos concretos y si la prueba aporta información suficiente para justificarla.
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