Hemilaminectomía
Cirugía para liberar la médula espinal comprimida por una hernia discal toracolumbar. Te explicamos cuándo se plantea.
Cuando el líquido que rodea el cerebro se acumula en exceso, una pequeña válvula puede ayudar a drenarlo. Así funciona la derivación ventriculoperitoneal.
La hidrocefalia es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo dentro de unas cavidades del cerebro llamadas ventrículos. Ese exceso de líquido aumenta la presión y puede dañar el tejido cerebral, provocando torpeza, cambios de conducta, problemas de visión o convulsiones. Es más frecuente en cachorros de razas miniatura y de cráneo redondeado, aunque también puede aparecer en adultos por otras causas, como tumores o inflamaciones.
La derivación ventriculoperitoneal es una cirugía que coloca un tubo muy fino con una válvula para llevar el líquido sobrante desde el cerebro hasta el abdomen, donde el organismo lo absorbe de forma natural. Se plantea cuando el tratamiento médico no es suficiente. En nuestro equipo te explicamos con calma en qué consiste y qué implica. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen.
El sistema tiene tres partes: un tubo que se introduce en el ventrículo del cerebro a través de un pequeño orificio en el cráneo, una válvula que regula cuánto líquido sale, y otro tubo que discurre bajo la piel del cuello y del costado hasta llegar al abdomen. Allí, la membrana que recubre los órganos absorbe el líquido. Todo queda bajo la piel, sin partes externas, y la válvula evita que el drenaje sea excesivo o insuficiente.
Se valora cuando la hidrocefalia causa síntomas neurológicos que no se controlan con fármacos, que suelen ser el primer paso, o cuando empeoran de forma progresiva. También en algunos casos de hidrocefalia secundaria a otras enfermedades, siempre que la causa lo permita. La edad, el estado general y si existe infección o inflamación activa en el sistema nervioso influyen mucho en la decisión.
La resonancia magnética o el TAC permiten medir el tamaño de los ventrículos y buscar la causa del problema, como una obstrucción o un tumor. En cachorros con la fontanela abierta, la ecografía a través de ella puede dar una primera orientación. Antes de operar es importante descartar una infección o inflamación activa, a veces con análisis del líquido cefalorraquídeo, porque podría afectar al funcionamiento de la válvula.
Tras la cirugía se vigila el estado neurológico y el dolor, y se revisan las heridas de la cabeza y el abdomen. En casa conviene evitar presionar la zona por donde pasa el tubo, usar arnés y no dejar que el animal se rasque las heridas. Muchos animales muestran mejoría en su comportamiento y en su forma de moverse, aunque cada caso evoluciona a su ritmo. El veterinario programará revisiones periódicas.
Los riesgos, que se te explicarán con calma, incluyen obstrucción o desplazamiento del tubo, infección del sistema, drenaje excesivo o insuficiente y complicaciones anestésicas. Algunas de estas situaciones pueden requerir una nueva intervención para revisar la válvula, por lo que es importante consultar sin demora ante cualquier cambio en su estado, su conducta o su forma de moverse.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Escríbenos por WhatsApp con los síntomas y, si los tienes, las pruebas de imagen previas.
Revisamos la información y te orientamos sobre la exploración y las pruebas necesarias.
Te ayudamos a derivar a resonancia o TAC y a entender qué está causando la hidrocefalia.
Te explicamos tratamiento médico y cirugía, y si procede, te damos un presupuesto claro.
Te acompañamos tras la cirugía con revisiones y pautas para vigilar la válvula.
En general, el sistema está pensado para quedarse de forma permanente bajo la piel. En algunos animales funciona durante mucho tiempo sin problemas; en otros puede necesitar una revisión si se obstruye o se desplaza. El veterinario te enseñará qué señales vigilar y programará controles para asegurarse de que el drenaje funciona correctamente.
Al estar bajo la piel, normalmente no se ve, aunque en animales muy pequeños o de pelo corto puede notarse un pequeño relieve en la cabeza o a lo largo del cuello. No le causa molestias en el día a día. Eso sí, conviene evitar presiones sobre esa zona, por ejemplo usando arnés en lugar de collar.
Depende de la causa de la hidrocefalia, del daño cerebral previo y de cómo responda a la derivación. Muchos animales mejoran de forma notable su comportamiento y movilidad, aunque algunos mantienen ciertas limitaciones. El veterinario te dará una orientación realista tras valorar el caso, y nuestro equipo puede ofrecerte una segunda opinión si la necesitas.
Cirugía para liberar la médula espinal comprimida por una hernia discal toracolumbar. Te explicamos cuándo se plantea.
Cirugía por la parte inferior del cuello para retirar una hernia discal cervical que comprime la médula.
Procedimiento que vacía parcialmente discos de riesgo para reducir la probabilidad de futuras hernias discales.
Dolor de espalda, cojera o parálisis por un disco intervertebral que presiona la médula. Cómo se diagnostica y trata.
Cuéntanos qué le pasa y te orientamos sin compromiso: diagnóstico, opciones de tratamiento, presupuesto o segunda opinión.
Traducción automática de Google. Requiere aceptar las cookies de «Preferencias».
Tamaño actual: 100%