Hemilaminectomía
Cirugía para liberar la médula espinal comprimida por una hernia discal toracolumbar. Te explicamos cuándo se plantea.
Un atropello o una caída pueden romper o desplazar las vértebras. Estabilizarlas a tiempo protege la médula y es clave para la recuperación.
Las fracturas y luxaciones vertebrales suelen aparecer tras un traumatismo fuerte: un atropello, una caída desde altura, una pelea o un golpe. Cuando una vértebra se rompe o se desplaza, la columna pierde estabilidad y la médula espinal puede quedar comprimida o dañada. Esto puede causar dolor intenso, debilidad o parálisis. La estabilización quirúrgica consiste en volver a alinear las vértebras y fijarlas con implantes para proteger la médula.
Ante un traumatismo, lo primero es acudir de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias, mover al animal lo menos posible y avisarnos por WhatsApp. Una vez estabilizado, nuestro equipo puede asesorarte sobre las opciones de tratamiento, las pruebas necesarias y la recuperación. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen.
El objetivo es devolver a la columna su alineación y su firmeza. Para ello, el cirujano recoloca las vértebras desplazadas y las fija con implantes, como tornillos, agujas, placas o cemento óseo, según la zona y el tipo de fractura. Si hay fragmentos de hueso o de disco presionando la médula, también se retiran. Así se evita que el movimiento de la fractura siga dañando los nervios y se crean las condiciones para que el hueso suelde.
Se plantea cuando la fractura es inestable, cuando hay compresión de la médula o cuando el dolor o los déficits neurológicos son importantes. Algunas fracturas estables y con pocos síntomas pueden tratarse de forma conservadora con reposo estricto y, a veces, soportes externos. Afecta a perros y gatos de cualquier raza y edad, y también a otras especies como conejos, en los que un mal manejo puede causar fracturas lumbares.
Lo primero es estabilizar al animal: controlar el dolor, el shock y otras posibles lesiones, como problemas en el tórax o el abdomen. Después, el TAC es la prueba más útil para ver la fractura en detalle y planificar los implantes; la resonancia magnética permite valorar el estado de la médula. La exploración neurológica, en especial comprobar si conserva sensibilidad profunda en las patas, es fundamental para orientar el pronóstico.
La recuperación incluye reposo estricto en un espacio reducido, control del dolor y cuidados de enfermería si el animal no puede moverse: cambios de postura, cama acolchada y ayuda para orinar. La rehabilitación neurológica es muy importante para recuperar fuerza y coordinación. Se harán revisiones y pruebas de imagen de control para comprobar que los implantes están bien y que el hueso suelda. La evolución depende mucho del daño inicial de la médula.
Los riesgos, que el veterinario te explicará con calma, incluyen complicaciones anestésicas, aflojamiento o rotura de implantes, infección, problemas urinarios y que la función neurológica no se recupere por completo si la lesión inicial fue grave. Seguir las pautas de reposo y acudir a los controles programados ayuda a detectar a tiempo cualquier complicación.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Acude de inmediato a urgencias veterinarias moviendo al animal lo mínimo y avísanos por WhatsApp.
Revisamos los informes y las pruebas para orientarte sobre la gravedad y las opciones.
Te ayudamos a entender el TAC o la resonancia y qué implica la lesión.
Te explicamos si se recomienda cirugía o tratamiento conservador y te damos un presupuesto claro.
Te acompañamos en los cuidados en casa, la rehabilitación y los controles.
Depende sobre todo del daño que haya sufrido la médula en el momento del golpe. Si conserva sensibilidad profunda en las patas, el pronóstico suele ser más favorable; si no la tiene, es más reservado. El veterinario hará una exploración neurológica detallada y, junto con las pruebas de imagen, te dará una orientación realista y sincera.
No. Algunas fracturas son estables y pueden tratarse con reposo estricto, control del dolor y, a veces, un soporte externo. La cirugía se recomienda cuando la fractura es inestable, hay compresión de la médula o empeoramiento neurológico. La decisión se toma tras valorar el TAC y el estado del animal, y siempre puedes pedir una segunda opinión.
En la mayoría de los casos, sí. Los implantes de columna suelen dejarse de forma permanente porque retirarlos implicaría otra cirugía y no suele ser necesario. Solo se valora quitarlos si causan algún problema, como una infección o molestias. El veterinario hará controles para comprobar que todo evoluciona correctamente.
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