Hernia discal
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Cuando tu mascota se cansa enseguida, pierde fuerza o cambia su voz o su forma de tragar, el problema puede estar en los nervios o en su conexión con los músculos.
Las polineuropatías son enfermedades que afectan a muchos nervios periféricos a la vez, es decir, a los que salen de la médula hacia las patas y otros órganos. La miastenia gravis, en cambio, altera la comunicación entre el nervio y el músculo: el músculo no recibe bien la señal y se fatiga muy rápido. Ambas causan debilidad, pero con matices distintos que ayudan a diferenciarlas.
Son enfermedades menos conocidas que las hernias o la epilepsia, y a veces cuesta llegar al diagnóstico. Con las pruebas adecuadas, muchas tienen tratamiento o pueden manejarse para lograr una buena calidad de vida. Nuestro equipo te ayuda a interpretar los síntomas, orientar las pruebas y seguir el tratamiento. Detectarlas pronto ayuda a prevenir complicaciones como las neumonías. Puedes solicitar más información por WhatsApp.
Las polineuropatías pueden ser hereditarias, inmunomediadas, como la polirradiculoneuritis aguda, o secundarias a enfermedades hormonales como la diabetes o el hipotiroidismo, a tóxicos o a tumores. La miastenia gravis adquirida es una enfermedad inmunomediada en la que el sistema de defensas ataca los receptores del músculo; a veces se asocia a un tumor en el tórax llamado timoma. Existe también una forma congénita, poco frecuente. Pueden aparecer a cualquier edad, según la causa.
La exploración neurológica muestra el patrón de la debilidad, los reflejos y el tono muscular, y ayuda a localizar el problema en los nervios, en la unión neuromuscular o en el músculo. Se completa con análisis de sangre, pruebas hormonales y radiografías de tórax para buscar un esófago dilatado, una neumonía o un timoma.
Para la miastenia gravis, una prueba de sangre que detecta anticuerpos contra los receptores del músculo es clave. Las pruebas de electrodiagnóstico, que miden la actividad eléctrica de nervios y músculos, y a veces las biopsias, completan el estudio. Derivamos a ellas cuando están indicadas y te explicamos qué información aportan.
En la miastenia gravis se utilizan fármacos que mejoran la transmisión entre nervio y músculo y, en algunos casos, medicación inmunosupresora. Todos los pauta el veterinario. Si existe un timoma, puede valorarse su extirpación. Cuando hay megaesófago, que es una dilatación del esófago, se adapta la forma de dar de comer para evitar neumonías. En las polineuropatías se trata la causa cuando se identifica, como la diabetes o el hipotiroidismo. La polirradiculoneuritis requiere sobre todo cuidados de apoyo y rehabilitación mientras los nervios se recuperan.
El pronóstico depende mucho de la causa. Muchos perros con miastenia gravis adquirida responden bien al tratamiento y algunos llegan a recuperarse por completo, aunque la presencia de megaesófago o neumonía complica la evolución. En la polirradiculoneuritis, gran parte de los animales mejoran con paciencia y cuidados. Las formas hereditarias suelen ser progresivas, y se buscan medidas para mantener su bienestar. Si tu mascota tiene dificultad para respirar, tos tras regurgitar o no puede levantarse, acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Escríbenos por WhatsApp y envíanos vídeos de cómo camina tras un rato de ejercicio.
Valoramos la debilidad, los reflejos y el tono para localizar el problema.
Análisis, radiografías de tórax, anticuerpos y, si procede, derivación a electrodiagnóstico.
Te explicamos la medicación, la alimentación y los cuidados en casa, con presupuesto.
Revisiones periódicas para ajustar el tratamiento y prevenir complicaciones.
El megaesófago es una dilatación del esófago que impide que la comida baje bien al estómago, de modo que el animal la regurgita. En la miastenia gravis, los músculos del esófago se debilitan y es una complicación frecuente. Requiere adaptar la alimentación y vigilar la aparición de neumonías por aspiración.
En muchos perros con la forma adquirida, la enfermedad puede controlarse con tratamiento y algunos llegan a una remisión completa con el tiempo. Otros necesitan medicación prolongada. La evolución depende de cada animal y de la presencia de complicaciones, por lo que el seguimiento veterinario es fundamental.
Es un conjunto de pruebas que miden la actividad eléctrica de los músculos y la velocidad a la que los nervios transmiten las señales. Ayuda a distinguir si la debilidad se debe a un problema de nervios, de la unión neuromuscular o del músculo. Suele realizarse con el animal sedado o anestesiado en un centro especializado.
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