Hernia discal
Dolor de espalda, cojera o parálisis por un disco intervertebral que presiona la médula. Cómo se diagnostica y trata.
Tu perro estaba jugando y, de repente, no puede mover una pata. El embolismo fibrocartilaginoso es una causa frecuente de este tipo de parálisis súbita.
El embolismo fibrocartilaginoso es una especie de infarto de la médula espinal. Un fragmento microscópico de material del disco intervertebral entra en un vaso sanguíneo y lo obstruye, de modo que una zona de la médula deja de recibir sangre. El resultado es una pérdida de fuerza o parálisis que aparece de golpe, a menudo durante el ejercicio, y que suele afectar más a un lado del cuerpo.
Una característica muy típica es que, pasados los primeros minutos, no suele doler y no empeora tras las primeras horas. Aunque el susto es grande, muchos perros mejoran con rehabilitación. Nuestro equipo te ayuda a confirmar el diagnóstico, descartar otras causas y planificar la recuperación. La constancia en los ejercicios marca una gran diferencia en la recuperación. Escríbenos por WhatsApp para solicitar más información.
No se sabe con exactitud cómo llega el material del disco al vaso sanguíneo, pero suele ocurrir durante un esfuerzo, un salto, una carrera o un juego, aunque a veces sucede en reposo. No se debe a nada que el tutor haya hecho mal y no puede prevenirse. Afecta sobre todo a perros adultos de razas medianas y grandes, aunque también se describe en razas pequeñas y, con menos frecuencia, en gatos.
La historia es muy característica: inicio brusco, con frecuencia durante el ejercicio, dolor solo en los primeros momentos y signos que no avanzan tras las primeras horas. En la exploración neurológica se localiza la zona afectada de la médula y se observa a menudo que un lado está más afectado que el otro. La resonancia magnética permite apoyar el diagnóstico y, sobre todo, descartar causas que requieren cirugía, como una hernia discal compresiva. Puede complementarse con un análisis del líquido cefalorraquídeo. Derivamos a estas pruebas cuando están indicadas.
No existe un tratamiento que deshaga la obstrucción ni se necesita cirugía, porque no hay nada que comprima la médula. El pilar del tratamiento es la rehabilitación neurológica, que conviene empezar pronto: ejercicios pasivos, apoyo para ponerse de pie, estimulación de la marcha y, según el caso, hidroterapia. También son importantes los cuidados de enfermería en casa: cambiar de postura al perro si no se mueve, cuidar la piel, ayudarle a orinar si lo necesita y mantener una cama acolchada. El veterinario pautará los fármacos de apoyo que considere oportunos.
El pronóstico suele ser favorable en muchos perros, sobre todo cuando conservan la sensibilidad profunda en las patas afectadas y empiezan a mostrar mejoría en los primeros días o semanas. La recuperación puede ser lenta y, en algunos casos, queda una pequeña secuela, como una ligera cojera o torpeza, que no impide una vida normal. Cualquier parálisis repentina es una urgencia hasta que se demuestre lo contrario: acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Acude a urgencias y avísanos por WhatsApp para orientarte desde el primer momento.
Localizamos la lesión y valoramos la sensibilidad profunda de las patas.
Derivamos a resonancia para excluir una hernia u otras lesiones que necesiten cirugía.
Diseñamos un programa de ejercicios y cuidados en casa adaptado a tu perro.
Revisamos los avances y ajustamos el plan hasta lograr la mejor recuperación posible.
En la hernia, el material del disco comprime la médula y suele causar dolor persistente, a veces con empeoramiento progresivo. En el embolismo, el material bloquea un vaso, el dolor desaparece pronto y los signos no avanzan tras las primeras horas. La resonancia ayuda a distinguirlos, lo que es importante porque la hernia puede necesitar cirugía y el embolismo no.
Es poco habitual que se repita, aunque no es imposible. Como no se puede prevenir, lo importante es reconocer los signos y actuar rápido si vuelven a aparecer síntomas neurológicos. Mantener a tu perro en buena forma física y con un peso adecuado favorece su recuperación en cualquier caso.
Depende de la gravedad de la lesión. Algunos perros empiezan a mejorar en pocos días y otros necesitan semanas o meses de rehabilitación. Lo más importante es comenzar pronto y ser constante. El veterinario te irá indicando cómo evoluciona y cuáles son las expectativas en cada fase.
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