Calle Dobla, 28054 Carabanchel, Madrid 622 67 31 39 · Asesoramiento por WhatsApp
Neurología VeterinariaMadrid · neurocirugía
🐕‍🦺 Cirugía

Descompresión lumbosacra para el síndrome de cauda equina

El final de la columna aloja un haz de nervios que controla las patas traseras, la cola y la vejiga. Cuando se comprime, la descompresión lumbosacra puede aliviarlo.

Imagen ilustrativa: Descompresión lumbosacra

En pocas palabras

La zona lumbosacra es la unión entre la última vértebra lumbar y el sacro, el hueso que conecta la columna con la cadera. Por ahí pasa la cauda equina, un conjunto de nervios con forma de cola de caballo que controla las patas traseras, la cola, la vejiga y el intestino. Cuando un disco, los ligamentos o el propio hueso estrechan ese espacio, los nervios se comprimen. Es lo que se conoce como síndrome de cauda equina o estenosis lumbosacra.

Suele manifestarse con dolor en la parte baja de la espalda, dificultad para levantarse, saltar o subir escaleras y, en casos avanzados, problemas con la cola o al orinar. La descompresión lumbosacra es la cirugía que busca liberar esos nervios. En nuestro equipo te explicamos con calma las opciones disponibles. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen.

En qué consiste la descompresión lumbosacra

El cirujano accede por la parte superior de la zona lumbosacra y retira una porción del techo de la vértebra, lo que se llama laminectomía dorsal. Así puede ver los nervios y quitar lo que los está apretando, como el material de un disco o un ligamento engrosado. Si los nervios quedan atrapados en los orificios laterales por donde salen, también se pueden ampliar. En algunos casos con inestabilidad, se valora además fijar las vértebras con implantes.

Cuándo se indica y en qué animales

Se plantea cuando hay dolor lumbosacro que no mejora con el tratamiento médico conservador, cuando aparecen déficits neurológicos como debilidad o problemas de cola y vejiga, o cuando hay recaídas. Afecta sobre todo a perros de razas grandes y de trabajo o deporte, de mediana edad. También existe una forma congénita en algunos perros jóvenes. En gatos es poco frecuente, pero puede aparecer.

  • Pastor alemán, entre las razas con más casos descritos
  • Labrador retriever, golden retriever y razas de trabajo
  • Perros deportistas o muy activos
  • Animales con dolor lumbar que vuelve tras el tratamiento médico

Preparación y pruebas previas

La exploración neurológica y ortopédica es fundamental, porque el dolor lumbosacro puede confundirse con problemas de cadera o de rodilla, muy frecuentes en las mismas razas. La resonancia magnética es la prueba de referencia para ver los nervios y el grado de compresión; el TAC aporta mucha información sobre el hueso y los orificios de salida de los nervios. Se completa con analíticas y valoración anestésica.

  • Exploración neurológica y ortopédica completa
  • Resonancia magnética de la zona lumbosacra
  • TAC si hace falta estudiar el hueso con detalle
  • Analíticas y valoración preanestésica

Recuperación, rehabilitación y posibles riesgos

Tras la cirugía se recomienda reposo controlado durante varias semanas, paseos cortos con correa, nada de saltos ni carreras, y control del peso. La rehabilitación, con ejercicios para fortalecer la musculatura de la espalda y las patas traseras, ayuda a recuperar la función y a prevenir recaídas. En perros de trabajo o deporte, la vuelta a la actividad se planifica de forma gradual y siempre bajo indicación veterinaria.

Los riesgos, que el veterinario te explicará con calma, incluyen complicaciones anestésicas, infección o acumulación de líquido en la herida, empeoramiento pasajero y que los síntomas reaparezcan con el tiempo por formación de tejido cicatricial o por la propia evolución del problema. Las revisiones y una buena rehabilitación ayudan a reducir y detectar estos problemas.

Señales que pueden indicar que tu perro necesita valoración

  • Le cuesta levantarse, sobre todo después de descansar
  • Evita saltar al coche, al sofá o subir escaleras
  • Se queja al tocarle la zona baja de la espalda o la cola
  • Mueve menos la cola o la lleva caída
  • Se lame o mordisquea la zona de la cola o las patas traseras
  • Pérdida de fuerza o cojera de una pata trasera
  • Escapes de orina o heces sin darse cuenta

Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.

Paso a paso

Cómo te ayudamos

  1. Primer contacto

    Escríbenos por WhatsApp y cuéntanos los síntomas; un vídeo caminando y levantándose ayuda mucho.

  2. Valoración

    Te orientamos sobre la exploración neurológica y ortopédica para distinguir el origen del dolor.

  3. Pruebas de imagen

    Te explicamos cómo derivar a resonancia o TAC y te ayudamos a entender los resultados.

  4. Opciones y presupuesto

    Repasamos el tratamiento médico y la cirugía y te enviamos un presupuesto claro.

  5. Rehabilitación y seguimiento

    Te acompañamos en la recuperación y en la vuelta progresiva a la actividad.

Consejos

Consejos para el día a día

  • Mantén a tu perro en su peso ideal para reducir la carga sobre la zona lumbar.
  • Usa rampas para el coche y evita saltos desde altura.
  • Sustituye las carreras intensas por paseos regulares durante la recuperación.
  • Graba vídeos de cómo se levanta y camina para compartirlos con el veterinario.
  • Avisa cuanto antes si notas cambios al orinar o en el movimiento de la cola.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si es la cadera o la columna?

Es una duda muy habitual, porque la displasia de cadera y el síndrome de cauda equina pueden causar signos parecidos y afectar a las mismas razas. Incluso pueden coexistir. Por eso es tan importante una exploración neurológica y ortopédica detallada y, si hace falta, pruebas de imagen. El veterinario valorará cuál es el origen principal del dolor.

¿Hay tratamiento sin cirugía?

Sí. En casos leves suele empezarse con tratamiento médico conservador: reposo, control del peso, fisioterapia y fármacos antiinflamatorios o analgésicos que pauta el veterinario. Muchos perros mejoran así, aunque en algunos los síntomas vuelven. La cirugía se valora cuando no hay respuesta suficiente o aparecen déficits neurológicos.

¿Podrá volver a hacer deporte o trabajar?

Muchos perros recuperan una buena calidad de vida y algunos vuelven a su actividad, aunque depende del grado de compresión, del tiempo de evolución y de cómo responda a la rehabilitación. La vuelta se hace de forma progresiva y guiada. El veterinario te indicará qué nivel de actividad es razonable en cada fase.

Sigue leyendo

También te puede interesar

¿Tienes dudas sobre el caso de tu animal?

Cuéntanos qué le pasa y te orientamos sin compromiso: diagnóstico, opciones de tratamiento, presupuesto o segunda opinión.