Resonancia magnética
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La consulta neurológica es el punto de partida para entender qué le ocurre a tu animal. Te explicamos cómo es, qué valoramos y cómo prepararla para sacarle el máximo partido.
Cuando un perro, un gato o un animal exótico cojea sin motivo aparente, tiene convulsiones, camina inclinado o deja de mover las patas, lo primero es una buena consulta neurológica. En ella reunimos toda la información sobre lo que ha pasado, revisamos los informes y las pruebas que ya tengas y hacemos una exploración neurológica completa. El objetivo es localizar en qué parte del sistema nervioso está el problema, porque de eso dependen las pruebas y el tratamiento más adecuados.
Sabemos que llegas preocupado, así que dedicamos tiempo a escucharte y a explicarte cada paso con palabras sencillas. Al terminar la consulta tendrás una idea clara de las posibles causas, de qué pruebas conviene hacer y de las opciones de tratamiento, tanto médicas como quirúrgicas. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal y, si hace falta, con pruebas de imagen. Si quieres, puedes consultarnos antes por WhatsApp para valorar si la consulta es el siguiente paso.
La consulta empieza por la historia clínica: cuándo empezaron los síntomas, cómo han evolucionado, si hubo algún golpe, qué medicación toma y qué pruebas se han hecho. Después observamos cómo camina, cómo está de ánimo y cómo reacciona. Con todo ello y con la exploración neurológica planteamos una lista ordenada de posibles causas, lo que los veterinarios llaman diagnóstico diferencial, y te proponemos los siguientes pasos.
La exploración neurológica es una serie de pruebas sencillas y no dolorosas que se hacen con el animal despierto. Valoramos los nervios de la cabeza (los llamados pares craneales), los reflejos de las patas, la capacidad de colocar bien cada pata cuando se apoya mal, la sensibilidad y las zonas donde muestra dolor. Así podemos saber si el problema está en el cerebro, en la médula espinal, en los nervios o en los músculos.
En algunos animales la exploración se repite en días distintos para ver cómo evolucionan los signos, porque ciertas enfermedades cambian con rapidez. En especies exóticas, como conejos, hurones o aves, adaptamos el manejo para reducir el estrés y evitar riesgos, ya que son animales más sensibles a la manipulación. Siempre te explicamos qué estamos comprobando y qué significa cada hallazgo.
Llevar la información ordenada ayuda mucho. Si tienes análisis, radiografías, informes de otras clínicas o imágenes de resonancia, tráelos o envíalos antes. Los vídeos del animal en casa son muy útiles, sobre todo si los síntomas aparecen y desaparecen, como ocurre con las convulsiones o algunos episodios de cojera. Apunta también las dudas que quieras resolver para que no se te olvide ninguna durante la visita.
Si los síntomas aparecen de golpe (convulsiones que no ceden, no puede caminar, pierde sensibilidad o ha sufrido un golpe), acude de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias y avísanos por WhatsApp para orientarte.
Nos cuentas qué le pasa a tu animal y, si quieres, nos envías informes o vídeos para una primera orientación.
Revisamos la historia clínica y hacemos la exploración neurológica completa con calma.
Te explicamos qué pruebas conviene hacer y por qué, y si hace falta te derivamos a un centro con el equipo adecuado.
Con los resultados, comentamos las opciones médicas o quirúrgicas y te damos un presupuesto claro.
Programamos revisiones y resolvemos tus dudas durante toda la evolución.
No. La exploración neurológica consiste en pruebas sencillas como observar cómo camina, comprobar reflejos o ver cómo responde a estímulos. Solo cuando buscamos zonas de dolor en el cuello o la espalda puede mostrar alguna molestia, y lo hacemos con mucho cuidado para no forzarle. Se hace con el animal despierto, sin necesidad de sedación en la mayoría de los casos.
No es imprescindible, aunque es muy útil que traigas los informes de tu veterinario habitual. Trabajamos en colaboración con él o con ella, compartiendo la información para que el seguimiento sea coordinado. Si todavía no tienes informes, también puedes consultarnos por WhatsApp para que te orientemos sobre el mejor siguiente paso para tu animal.
Depende de cada caso. A veces la exploración ya orienta mucho, pero con frecuencia hacen falta pruebas de imagen o de laboratorio para confirmar la causa. Lo que sí tendrás al salir es una idea clara de dónde está el problema, de las causas posibles y de qué pasos seguir. El diagnóstico y el tratamiento los decide el veterinario tras explorar al animal.
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